Ir al contenido principal

Actitudes y mensajes de odio hacia el colectivo gay y otros colectivos


Actitudes y mensajes de odio hacia el colectivo gay y otros colectivos

Sé que todos los que ahora gritan contra los gais, se ríen o los desprecian, cambiarían inmediatamente de actitud si tan solo por unos minutos experimentaran el dolor que todas esas voces, contra nuestra propia vida, nos producen.

Saber lo que se siente cuando uno es despreciado por la sociedad de la que forma parte es inimaginable para quien no ha estado nunca en esa situación. No se dan cuenta de que tras ese individuo que señalan con el dedo hay una persona que ama la vida como lo pueda amar el que la señala, que desea ser feliz, como lo pueda desear el que lo señala y que desea vivir en paz, del mismo modo que el que lo señala.

El odio y el desprecio, en el caso de aquellas personas que aún hoy rechazan al colectivo gay, proviene de miedos arcaicos, que aún permanecen latentes en la humanidad, hacia lo diferente, porque supone un hipotético peligro. “Hay que apartarse de todo lo que no es como uno porque es posible que te pueda atacar.”

Eso sucede en la naturaleza cuando no hay espacio para la reflexión. Solo tenemos que ver como cuando se introduce un órgano extraño en un cuerpo, con el fin de que sobreviva, todo el sistema inmune lo ataca, aunque esté salvando la vida a todo su ser. Los anticuerpos no tienen capacidad para pararse a pensar que, aunque ese órgano con la misma forma que él, no pertenece a su cuerpo, a su tribu, no está ahí para atacarlo.

No estoy haciendo ninguna comparación, lo que trato de decir es que estamos programados para enfrentarnos con lo diferente, con lo que no es como nosotros.

Por fortuna, el ser humano ha ido desarrollando atributos que le capacitan para la reflexión, para distinguir entre sus impulsos primarios, que quizá en los albores de la humanidad le fueron necesarios, y las decisiones que tomen gracias a su capacidad para razonar. De no haber evolucionado el hombre en este sentido, sería imposible que conviviéramos unas razas con otras con una aceptable normalidad.

Siempre habrá grupos de seres humanos que no se pararán a reflexionar, porque no les han enseñado, porque no lo necesiten o porque no tengan esa capacidad. Y, en consecuencia, actuarán desde esos impulsos arcaicos que, también de un modo primitivo, les harán sentirse seguros en un mundo en el que la seguridad sí es una verdadera utopía.

Sé que con este pequeño artículo difícilmente incitaré a nadie a pensar de un modo distinto al que ya lo hace; pero he llegado a la conclusión de que es importante que manifestemos con claridad nuestros pensamientos. Sobre todo, hacia nosotros mismos. Será nuestra actitud y la seguridad que logremos transmitir sobre un determinado asunto lo que quizá mueva algún resorte en los otros. Y, sobre todo, reflexionando contribuiremos a que la reflexión alcance su masa crítica y quizá quien no lo ha hecho nunca, de pronto se pare a pensar por sí mismo.

Aún es necesario denunciar a quienes creyendo ser más humanos que otros humanos agreden a estos últimos por “instinto”, porque son dominados por su naturaleza más básica.

Todo este argumento también sirve para los racistas, para los supremacistas blancos que hoy día están de moda en EEUU y, además, en este momento de la historia, parecen ser auspiciados por parte de la Administración de su país. También sirve para quienes lanzan mensajes de odio y meten en el mismo saco a todo el mundo islámico.

Ser gay debería servir para abrirnos los ojos y ver que hay más colectivos que están siendo atacados por el hecho de ser diferentes. Nos debería servir para aprender a pensar por nosotros mismos, debería servirnos para ejercitarnos en la reflexión y no creer en todo lo que nos dicen los medios o los políticos. Debería servirnos para no sucumbir ante los mensajes simplones dirigidos a remover nuestras emociones básicas y con ello manipularnos. Deberíamos recordar que un día dijeron que éramos enfermos, que éramos maleantes, desviados o invertidos. En eso, parecía estar de acuerdo la inmensa mayoría de la sociedad
.
Cuando estás solo y escuchas esas consignas, primero te mueres de miedo, porque por entonces había licencia para que te arrojaran a las vías del tren y luego lo contaran por las tabernas riendo y burlándose de la víctima. Más tarde, comienzas a reflexionar, a pensar por ti mismo, porque te fuerza el instinto de supervivencia, porque tienes que poner cordura en tu propio mundo interior para no enloquecer como consecuencia de lo que dicen y lo que sientes. Es entonces cuando empiezas a pensar por ti mismo; obligado por la necesidad. De otro modo, como la inmensa mayoría no sería necesario que hicieras ningún esfuerzo. Bastaría con mirar la telenovela, el partido de fútbol, la película de la semana, o el concierto ya sea rock o sinfónico o incluso leas a Shakespeare, ya que el hecho de que tengas muchos conocimientos no quiere decir que te dediques especialmente a reflexionar.

Algunos, lamentablemente, cuando se ven protegidos por su entorno, se olvidan de quienes aún están desamparados. En localidades pequeñas, en familias intransigentes o en seudofamilias que aceptan a unos hijos y a otros no. Muchos que, al alcanzar el poder, miran hacia otro lado y ayudan a legislar en contra de sí mismos, porque se sienten privilegiados y todo eso de la marginalidad les deja de concernir.

Puede que ellos se olviden, pero no nos olvidemos nosotros.

Por Valentín Martínez Carbajo

www.escritorvalentinmartinezcarbajo.com

Entradas populares de este blog

¿Qué hacer con unos padres que te rechazan por ser homosexual? Y qué hago con mis padres, ¿se lo digo? ¿Les digo que soy homosexual?

¿Qué hacer con unos padres que te rechazan por ser homosexual? (post 6) Es algo que al principio no entiendes, en realidad no sabes lo que pasa, únicamente percibes que algo no está bien. Cuando terminas comprendiendo no lo acabas de creer. Yo no me lo creía, pensaba que tenía algún tipo de tara y que era normal que no me quisieran. Claro que en alguna ocasión me dijeron con palabras que me querían, pero el cien por cien de los casos me lo negaban tanto sus acciones como sus gestos. El sesenta y cinco por ciento de nuestra comunicación es no verbal. Por motivos diferentes al tema que estamos tratando no podía marcharme de casa tan fácilmente. Hasta que no cumplí veinticinco años no pude ser independiente. Cuando lo conseguí, aun sabiendo que en la casa de mis padres no iba a sufrir más que humillaciones, no sé por qué pensaba que tenía la obligación de visitarlos, aunque cuando regresaba a mi propia casa solía tardar unos días en recuperar mi estado de ánimo. No q...

La dificultad en ser aceptado por los demás - Estrategias de supervivencia

La dificultad en ser aceptado por los demás (post 4) El porqué los otros, los que no son miembros de tu familia, tienen dificultades para aceptarte por ser homosexual es por la misma razón que pueden tener tus familiares, porque temen que les aparten del grupo a ellos también o que les señalen, si te acogen. Aquí funciona un poco como el chiste: “Un amigo le dice a otro: Figúrate que ayer cuando regresaba a casa, escuché un murmullo, como si alguien estuviera peleando, con mucho cuidado me asomé a través de los arbustos y efectivamente, dos tipos le estaban dando una mano de golpes a otro. Yo me puse a pensar: ¿Qué hago, me meto o no me meto? Y así estuve como tres o cuatro minutos. El otro le interpela: ¿Bueno, y qué hiciste? El otro contesta: Al final decidí meterme, y entre los tres le dimos una paliza tremenda a ese tipo.” Apenas tengo recuerdos de mis días de instituto. Siempre estaba solo. Pensando a todas horas en lo que terrible que era lo que sentía y tem...

Ser Gay. La dificultad para que lo acepten algunos padres

Ser Gay. La dificultad para que lo acepten algunos padres “Si veo que mi hijo me sale maricón, le echo de casa”. Es una frase que lamentablemente hasta el día de hoy vengo escuchando cuando alguno de los hijos de las personas que conozco manifiesta una sensibilidad afectiva mayor a la del resto de sus hermanos. ¿Por qué un padre o una madre pueden rechazar a un hijo? Sin duda por muchos motivos, pero vamos a analizar el caso de que el hijo sea homosexual y la familia lo rechace por esa causa. Del mismo modo que nosotros, al descubrir nuestra orientación sexual, tenemos miedo de que nos rechace el grupo y, en un primer momento, podemos ocultarnos para que no suceda así, ellos, nuestros padres, tienen el mismo miedo, pero no por ti sino por ellos mismos. Temen que, al tener un hijo homosexual, les rechace el grupo familiar, laboral o de amigos en el que están socializados. Personalmente no creo que sean conscientes de este miedo. Actúan por impulsos y el primer impul...