¿Qué es ser homosexual? (post 1)
En uno de eso foros que existen en
Internet encontré esta pregunta de un muchacho dolido y desesperanzado por las
opiniones contradictorias que decía haber leído buscando respuesta a sus
propios impulsos vitales. Hace un tiempo leí una definición tan simple, tan
clara y tan verdadera, al mismo tiempo, que resonó en mí corazón con una fuerza
que me atrevería a calificar incluso de sanadora:
Ser
homosexual es ser un hombre, al que le gusta ser hombre y a quien le gustan los
hombres.
El mismo concepto se podría aplicar a
una lesbiana que sería una mujer, a la que le gusta ser mujer y a quien le
gustan las mujeres.
Querría dejar claro, aunque creo haberme
ya manifestado en este extremo, que este libro no es un tratado de sociología o
psicología, sino que está basado en mi experiencia personal como hombre homosexual,
por lo que difícilmente voy a poder profundizar en el mundo de la mujer
lesbiana ya que no tengo suficientes referencias. No obstante, los temas que
voy a tratar son de carácter general y conciernen a ambos sexos por igual por
lo que espero que sirvan, de igual manera, a unos y a otros; del mismo modo que
a los hombres y mujeres heterosexuales que tengan o puedan tener hijos con este
tipo de orientación o simplemente les interese el tema.
La definición de homosexual que he reseñado,
aun siendo tan aparentemente sencilla, no resulta tan fácil de ver; sobre todo
cuando aún te estás formando y las ideas que manejas son irremediablemente de
“segunda mano”. En general hasta que no hemos alcanzado cierta madurez mental o
intelectual, no nos cuestionamos lo que los adultos nos dicen sobre lo que es
la vida y el mundo, sobre lo que está bien o está mal o sobre lo que se supone,
en el caso que nos ocupa, ser homosexual o heterosexual. Recuerdo que la
información que me llegó durante mi adolescencia sobre lo que se suponía que
era un maricón, estaba plagada de tópicos e ideas totalmente peregrinas en las
que se afirmaba que ser homosexual era desear y sentir como una mujer, de ahí
que muchos gais, sin ningún otro tipo de referencia adoptaran ya fuera en el
lenguaje o en su forma de actuar un afeminamiento artificioso que nada tenía
que ver, intrínsecamente, con la orientación sexual. No digo que no existan gais
en quienes el afeminamiento o la “pluma”, como coloquialmente se llama, forme
parte de su personalidad, pero a estas alturas de mi vida creo que, en su mayor
parte, esa forma de conducta es totalmente cultural y adoptada como un
artificio debido a una identificación con el tópico que igualaba homosexualidad
a femineidad lo mismo que lesbianismo a masculinidad.
Desgraciadamente estos tópicos no
forman parte únicamente de quienes se encuentran a pie de la calle. Recuerdo
una conversación con un psiquiatra que mantenía la teoría de que a medida que
uno iba aceptando su homosexualidad se iba feminizando; al parecer también
sucedía lo mismo con las mujeres, aunque en este caso se masculinizaban.
Afortunadamente, por aquella época, había conocido a suficientes homosexuales
como para saber, de primera mano, que aquella apreciación era totalmente falsa
y que ser homosexual ni te feminizaba, ni te aportaba una sensibilidad
especial, ni gustos que te diferenciaran sustancialmente de cualquier otro
hombre que no lo fuera. Un gay podía ser tan bruto como el que más, tan zafio
como el mayor de los ignorantes y con menos sensibilidad que una hoja de papel
de lija. Naturalmente, puede darse un comportamiento afeminado sin que se trate
de una influencia meramente cultural, pues dentro del grupo mayoritario de los
heterosexuales también los hay sensibles y afeminados sin que su orientación
sexual esté dirigida hacia los de su propio sexo. Lo mismo podríamos decir de
las mujeres en el otro sentido.
Quiero que quede bien claro que no
estoy condenando a quienes no muestren un tipo de conducta totalmente
masculina, sólo digo que no es una característica general de los homosexuales;
de la misma forma que una conducta totalmente masculina tampoco es una característica
absoluta entre los heterosexuales.
Esto que hoy en día parece tan obvio,
cuando yo despertaba a mi sexualidad, era algo totalmente oscuro y estoy seguro
de que, en muchos lugares del mundo, donde la información aún está revestida por
la ignorancia, aún muchos hombres y mujeres enloquecen, como de algún modo lo
hice yo, al pensar que dentro de ellos podrían encontrarse dormidas esas propensiones
que los “instruidos” del momento presuponían.
Salvo en los casos de transexualidad, los
valores de la masculinidad están ligados al hombre independientemente de su
orientación sexual. Como decía la definición de homosexual, con la que me
siento totalmente identificado, un homosexual es un hombre al que le gusta ser
hombre; en consecuencia, se siente identificado tanto con los valores
culturales que se atribuyen tradicionalmente al hombre, como por ejemplo puedan
ser la audacia, la fortaleza, la valentía, etc. Así como con aquellos otros que
puedan ser consustanciales o intrínsecos a su género masculino.
Creo que, para algunas personas, ser
militar, deportista o un profesional de trabajos que impliquen fortaleza física,
que entrañen algún tipo de riesgo para la vida o necesiten de un temperamento
frio o especial, no pueden ser compatibles con la homosexualidad y es porque
todavía piensan que la orientación sexual trastoca los valores masculinos o nos
disocia de ellos.
Afortunadamente, gracias sobre todo a
Internet, hoy en día la imagen que se da del homosexual difiere notablemente de
los tópicos que se daban en tiempos de nuestros abuelos; aunque los avances
sociales y culturales en algunas partes de nuestro mundo aún se encuentre muy
lejos de llegar a ellos.
Para terminar con este apartado
transcribo una de las preguntas que, para mi sorpresa, apareció en mi grupo de
facebook, y que me motivó a escribir estas notas. También transcribo la
respuesta que di:
Hola amigos, soy de Argentina, ¿qué es la
homosexualidad?, ¿dónde puedo encontrar información acerca de lo que realmente
es la homosexualidad?, gracias. ¡Es que muchas corrientes están a favor o en
contra, y eso realmente me confunde y deprime!
Esta fue
mi respuesta:
La
homosexualidad es un modo de manifestar la afectividad y la sexualidad entre
los seres humanos. Los homosexuales no somos renglones torcidos de Dios (si es
que crees en él) o de la naturaleza; si no una de las múltiples formas en las
que escribe. Ser homosexual no es mejor ni peor que ser heterosexual. El
problema está en que muchas personas se creen con derecho a juzgar a otras por
el simple hecho de estar en mayoría (un 10% oficial de homosexuales frente a un
90% de heterosexuales, según las estadísticas) y como consecuencia de esos
juicios, muchos de nosotros sufrimos de forma gratuita. Busca información entre
quienes sienten como tú y toma de ella lo que te sirva para sentirte libre.
Estoy seguro que con el tiempo tendrás tu propia opinión y no necesitarás a
nadie que te confirme en ella. Un abrazo.
Pues bien, yo siento como ese amigo
argentino y como otros españoles y de multitud de razas y países que han estado
perdidos en un momento u otro de su vida en relación a su orientación sexual. Visto
que todos nos formulamos los mismos interrogantes y que encontramos información
contradictoria sobre el tema, quiero aportar lo que yo descubrí a lo largo de
mi vida y compartir los recursos que utilicé para sentirme bien conmigo mismo y
las respuestas que les di a mis propias preguntas.
Fragmento del libro "Dejé unas notas para ti".
Nota del autor. Aunque el libro está editado iré publicando aquí algunos de sus capítulos, como este, por si a alguna persona que no puede comprar el libro le puede servir.
www.escritorvalentinmartinezcarbajo.com
